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La Formación Continua Continúa

29 julio, 2019 Ibone Acebo Bedialauneta

Formación continua en empresa

La formación continua constituye un elemento fundamental para la estabilidad en el empleo y la cohesión social, así como para el desarrollo y supervivencia de las empresas y el capital humano.

La formación profesional dirigida a las personas trabajadoras ocupadas es un instrumento esencial para garantizar su formación a lo largo de la vida, la adaptación de las personas trabajadoras y de las empresas a la nueva sociedad basada en el conocimiento y el mantenimiento de la capacitación profesional de las personas trabajadoras en sus sucesivos cambios y mutaciones de los procesos productivos.

Además, si pensamos en las personas trabajadoras, la cualificación que puedan renovar a lo largo de la vida laboral, la formación constituirá un valor estratégico prioritario en los procesos de cambio tecnológico, económico y social y, por ello, un instrumento especialmente estratégico en la mejora de la empleabilidad y la reinserción en el mundo laboral.

La naturaleza de la formación

La formación es un proceso complejo donde intervienen multitud de variables que no pueden ser controladas en su totalidad. Las personas humanas no son máquinas que responden siempre igual frente a las mismas situaciones. Los aspectos relacionales tienen un papel importante y estas interacciones condicionan los diferentes resultados. Por eso decimos que, al igual que ocurre en otras disciplinas, la formación eficaz es una combinación afortunada de ciencia, arte y oportunidad.

Formar y Aprender: dos caras de la misma moneda

Los elementos fundamentales del proceso formativo son una combinación de dos grandes conceptos complementarios:

FORMAR

Significa facilitar el aprendizaje. Requiere:

  • Planificar
  • Actuar según el plan trazado
  • Evaluar el resultado

Quienes forman deben tener:

  • Competencias científicas
  • Transparencia didáctica
  • Disposición de ser útil
  • Facilidad para relacionarse
APRENDER

Significa adquirir recursos para:

  • Saber
  • Saber ser
  • Saber hacer

Para aprender hace falta:

  • Querer
  • Poder
  • Saber cómo aprender
  • Utilizar lo aprendido

Modalidades de formación

La formación puede abordarse desde tres perspectivas: la formal (institucionalizada y jerárquicamente estructurada), la no formal (organizada de modo sistemático aunque fuera del marco oficial) y la informal (continua, mediante la experiencia diaria y el contacto). La formación continua se atiende con especial énfasis en las dos últimas.

El valor estratégico de la formación para las empresas

Las organizaciones que responden de forma más eficaz a los cambios del mercado mediante la actualización de sus plantillas logran una mayor competitividad. Los empleados que reciben inversión formativa experimentan mayor motivación e integración en la organización, generando un círculo virtuoso de mejora.

Los beneficios de la formación continua son evidentes: la empresa puede responder de manera más ágil y efectiva a la evolución del mercado y, en definitiva, incrementa el valor de su capital humano actualizado.

Fases de implementación de un plan formativo

Un programa formativo de calidad requiere tres fases esenciales bien ejecutadas:

  • Detección y análisis de necesidades de formación: es el primer paso en el proceso de formación; detectar las necesidades reales de formación contribuye a que la empresa no se equivoque al demandar una formación inadecuada o no ajustada a las necesidades del momento.
  • Identificación de los recursos necesarios: los recursos que requiere la formación son de una suma importancia para la empresa. El presupuesto disponible, los materiales e infraestructuras condicionan el alcance del plan.
  • Ejecución de los programas de formación: en este fase se detalla el nombre de la acción formativa, objetivos generales y específicos, contenidos, metodología, duración, participantes, lugar, horario, docentes, modalidad (presencial, teleformación o mixta) y evaluación de los participantes y las acciones formativas.

Conclusión

Gracias a una formación de calidad se consigue una mejora de las competencias en los puestos de trabajo, indispensables para mantener la situación competitiva de las empresas y la sociedad.

Tanto las empresas como los trabajadores deben decidir si quieren mejorar su calidad a través de un compromiso limitado que se lo impedirá evolucionar tanto personal como profesionalmente, o si prefieren invertir en formación continua y adaptarse a las demandas cambiantes del entorno.

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Ibone Acebo Bedialauneta

Ibone Acebo Bedialauneta

Socia y Administradora Única – Thagaste Consulting